Es interesante ver como existe una relación
inconsistente entre la moral, la verdad y la cultura, cuando las tres deberían
estar unidas. Primero veamos sus definiciones: 1) La moral es la consciencia de
cada personas para comprender si algo está bien o mal. 2) La verdad es aquello
que se puede afirmar con la manera en que es realmente en nuestro mundo. 3) La
cultura son todos aquellos aspectos que de la vida de una sociedad, lo que la
diferencia de las demás. Ahora bien, en la moral los individuos deben priorizar
u optar por algo aunque no sea de su agrado o posición, pues es lo que se
entiende que debe estar bien, resultando esto una verdad que no es verdad (o
más bien una falsedad). Pongamos un ejemplo: un empleado puede estar
defendiendo una opinión a la hora de realizar un proyecto y quedar molesto con
sus compañeros o su jefe, sin embargo, a la hora de establecer diálogos con
ellos éste debe mantener una postura correcta.
De forma similar ocurre cuando hay choques de
culturas, pues según el entender de cada individuo éste debe hacer lo que es
correcto, por los valores y pensar que se les inculcan, pero la cultura va más
allá y sin importar lo que una persona de cultura “X” le diga a una de cultura
“Y” el receptor no hará lo contrario por su moral, sino hasta que algo de
fuerza mayor como las leyes lo impongan.
Todo esto nos deja comprender que no existe una
convivencia real, sino que se trata de una realidad impuesta por una verdad que
no es una verdad.
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